Una impresionante lluvia nos dió la bienvenida a la capital de Malasia, un lugar abarrotado de gente y custodiado por altos edificios, sobre todo en la zona financiera, donde pudimos apreciar las conocidas Torres Petronas y las zonas verdes que las rodean.
Encontramos alojamiento económico en la zona de Chinatown, en la cual abundaban los puestos callejeros, entre ellos los de comida.
En nuestra visita a la KL Tower tuvimos la suerte de ver varios espectáculos de música y danza malayas, y al final de los mismos nos invitaron a compartir mesa y degustar algunos productos típicos.





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