Viajando por el sudeste asiático...


Viajando por el sudeste asiático...

jueves, 1 de noviembre de 2012

Camboya. Templos de Angkor.

Después de pasar unos días en Bangkok tramitando visados, y ya en el ecuador de nuestro viaje, nos adentramos en Camboya.
A primera vista, lo que más nos impactó de este país, con respecto a sus vecinos, fue su pobreza, aunque hay que considerar que su gente todavía sufre las recientes secuelas de una guerra civil y del genocidio de los jemeres rojos. Sin embargo, en nuestro trayecto en autobús, quedamos sorprendidos al descubrir la otra cara de Camboya, la belleza de sus paisajes rurales y las sonrisas de los niños jugando y bañándose en los arrozales.

Siem Reap fue nuestro primer destino. Allí alquilamos unas bicicletas y nos dedicamos a recorrer lo que antaño fue el resplandor del imperio jemer y lo que actualmente muchos consideran la octava maravilla del mundo, los templos de Angkor. Maravillados nos quedamos nosotros ante la majestuosidad de Angkor Wat, la estructura religiosa más grande jamás construida; ante las enigmáticas miradas de las 200 caras que decoran este templo de Bayón y ante la voracidad de la selva que con las raíces de los árboles asfixia el templo de Ta Prohm.
Casi igual de sorprendente es ver la cantidad de japoneses que pueden llegar a congregarse ante los templos para tomar fotografías de la salida y puesta del sol.
Sin embargo la aventura continuaba en el camino de vuelta al hotel, un trayecto de unos 6 km en bici entre el caótico tráfico, esquivando todo tipo de vehículos, baches y animales, lo que produjo más de un sobresalto.

Ana, Jorge y Benito.

martes, 16 de octubre de 2012

Volcanes de Java.

Dejamos atrás la isla de Java y sus volcanes. Volcanes con historias diferentes, que se alzan majestuosos sobre el horizonte, dominando el paisaje y la vida de las personas que viven junto a ellos.

El volcán Kawan Ijen, situado al este de la isla, contiene en su interior uno de los lagos de agua sulfurosa más grande del mundo y una mina de azufre. En él hemos podido ver como los mineros suben el camino que lleva hasta el cráter con sus cestos de bambú vacíos para descender hasta la mina y volver con el pesado y valioso azufre de vuelta. Algunos con hasta 80 y 90 kg sobre sus espaldas, caminando y respirando envueltos en una nube de gases tóxicos. Sin duda, verdaderos héroes y supervivientes por tan solo 10 $ diarios.

El Gunung Bromo se encuentra en el Parque Nacional de Bromo Tengger Semeru. Nos levantamos temprano para ver el amanecer desde un mirador y poder contemplar como los primeros rayos de sol iluminan las laderas del Bromo, Batok y Semeru. Después nos acercamos hasta el cono volcánico del Bromo y pudimos caminar por el borde del cráter.

El Gunung Merapi (montaña de fuego) con 2911 m es el volcán más activo de Indonesia. En el 2010 tuvo la última erupción causando numerosas víctimas y la evacuación de las poblaciones cercanas. Tras una dura ascensión de cuatro horas se llega hasta la cima donde rodeados de fumarolas y un intenso olor a azufre se puede observar el fondo del cráter y ver la lava incandescente. Simplemente, espectacular!!

Ana, Jorge y Benito.

lunes, 15 de octubre de 2012

Yogyakarta y Borobudur.

Nada mejor que despedirnos de Indonesia pasando nuestros últimos días en "Yogya".

Esta ciudad está considerada como el corazón cultural y el alma de Java, y es conocida por combinar tradición, el legado histórico y una gran riqueza artística con una vida frenética y estudiantil.

Nosotros hemos podido conocer de cerca esta dualidad. Como en otros lugares hemos dedicado parte de nuestro tiempo a conocer la ciudad paseando por Malioboro (avenida principal) y sus alrededores; visitar mercados o recorrer el barrio de Kraton, donde se ubica el palacio del sultán y en cuyo interior ofrecen actividades culturales a las cuales hemos asistido como danzas javanesas y un teatro de marinetas. También dedicamos una mañana a, como no, ver el amanecer desde Borobudur, el monumento budista más grande del mundo y perdernos entre sus stupas. Sin embargo de Yogyakarta nos llevamos algo más, la amistad de nuestras anfitrionas del couchsurfing que desde el primer día nos han hecho sentir como en nuestra propia casa. Gracias a ellas hemos vuelto a nuestra etapa universitaria, hemos conocido a gente estupenda, hemos aprendido cosas de su cultura y hemos vivido momentos inolvidables como los paseos en moto por la ciudad, las fiestas en su casa, las risas jugando al "Jungle Speed", el paseo nocturno en una bici iluminada con capacidad para ocho personas... THANK YOU VERY MUCH FOR ALL SUPER GIRLS ;-)

Ana, Jorge y Benito.

domingo, 14 de octubre de 2012

Solo y Prambanan.

Se dice que la ciudad de Solo, en Java central, es un icono de la cultura javanesa. Allí hemos podido dar un paseo en "becak", un taxi triciclo, asistir a una obra de teatro (30 céntimos de euro la entrada), ver el proceso que se lleva a cabo en un "batik" para crear las telas que posteriormente se utilizarán para confeccionar la ropa que por aquí se lleva, visitar un colegio y los principales mercados tradicionales, y comprobar que a las 4 de la mañana los gallos y la llamada al rezo de las mezquitas hacen que dormir se convierta en una tarea bastante complicada.

Nos hemos dado cuenta de que éramos de los pocos turistas que llegan a la ciudad, puesto que la gente nos miraba como si acabáramos de aterrizar de una nave espacial y se querían hacer fotos con nosotros.
Desde Solo también hemos realizado una excursión a los templos hindúes de Prambanan, muchos de los cuales estaban en ruinas a causa de un terremoto ocurrido en el 2006. Aún así la visita ha merecido la pena sólo por observar la majestuosidad del templo de Shiva, custodiado por el de Vishnu y Brahma.

Ana, Jorge y Benito.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Gili Air.

Todavía existen lugares idílicos donde perderse es un sueño convertido en realidad y en el que el tiempo parece haberse detenido; donde no circulan vehículos de motor (sólo carros y bicicletas); donde no hay policía porque no se necesita; donde puedes relajarte en la hamaca del porche de tu cabaña hecha de mimbre y bambú, la cual carece de ventanas en algunas estancias, pero no importa lo más mínimo porque no hace ni frío ni calor y porque si entra algún "animalito" le pones nombre y pasa a formar parte de la familia.

Todavía se pueden encontrar islas perdidas en el océano Índico donde sus gentes te traten como uno más; donde por la mañana, cuando los gallos le dan la bienvenida a un nuevo día, le des la vuelta a la isla corriendo por sus magníficas playas, y después de que te sirvan amablemente el desayuno, te vayas de pesca con algún lugareño para que al mediodía te cocinen ese mismo pescado para comer; donde puedas bucear con tortugas marinas gigantes y ver como el sol se pone detrás de un volcán; donde ya por la noche, vayas a cenar al único sitio donde sirven comida regional y acabes el día escuchando a un grupo de gente tocando y cantando junto a una hoguera, en la orilla de la playa, mientras uno se bebe la última cerveza y participa en el evento aún si conocerse el repertorio.

Lugares que descubres y en los que automáticamente formas parte de la vida cotidiana, donde puedes ver a gente pescando a la luz de las velas tumbados en un sillón bañado por la marea, introducirte en el mar y ser parte de una gran acuario con miles y miles de especies de peces que jamás habías visto o vivir en directo como un lagarto caza a una cucaracha para comérsela. Donde nadie ni nada tiene horarios, excepto el único supermercado que existe, y donde, mientras oscurece, te puedes sentar en un "garito" a tomarte un zumo de frutas, escuchando chill out a la luz de las velas y, por ejemplo, escribir esta crónica.

Ese lugar es la isla de Gili Air en Lombok (Indonesia).

Jorge, Ana y Benito.

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Volcán Rinjani 3726 m

El treking por el volcán Rinjani (3726 m), ha supuesto para nosotros una experiencia con múltiples sensaciones y emociones personales difíciles de describir en este blog.

El primer día, el grupo (con muy buen ambiente entre todos) compuesto por el guía, una chica americana, una pareja de suizos y nosotros, ascendimos hasta el cráter, desde donde, y en un atardecer inolvidable, se divisaba el pico más alto y el lago. En éste y en las "Hot Springs", o fuentes termales, nos pudimos bañar durante el segundo día de ruta, que terminó en el campo base en el cual descansamos y recuperamos fuerzas antes de afrontar la ascensión final.

A las 3 de la mañana, y después de una noche con viento fuerte, desayunamos e iniciamos la marcha, con algo de cansancio acumulado de los días anteriores y mucho sueño.
Al principio el guia impuso un ritmo alto en un primer tramo bastante exigente, lo que provocó que fuéramos alcanzando a la gente que había salido antes, pero también que nuestro propio grupo se disgregase a las primeras de cambio. Sin embargo ninguno de nosotros nos imaginamos lo que estaba por venir en los últimos metros de la ascensión: una cresta con una pendiente pronunciada y tierra suelta que hacía que te deslizaras hacia abajo a cada paso, provocando que mucha gente renunciase a subir y otros se quedaran sin aliento.
Con los primeros rayos de sol sólo algunos consiguieron llegar hasta la cima, desde donde la sombra que proyecta el Rinjani al amanecer es equivalente a la belleza que se puede admirar desde su punto más alto.

Ana, Jorge y Benito.

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Bali.

Cuenta una leyenda hindú que los dioses eligieron este lugar para alojarse y no nos extraña porque nosotros también lo haríamos.

En Bali hemos podido disfrutar desde las playas tropicales ideales para surfear y salir de marcha en Kuta, hasta la mágia de participar en una de sus fascinantes ceremonias religiosas.

Durante nuestra estancia en esta isla nos hemos asentado en Ubud, una localidad famosa por la riqueza cultural que ofrece, y donde solamente caminar por sus calles, decoradas con exquisitas ofrendas de vistosas flores, y ver a la gente local vestida con sus coloridos "sarongs" ya merece la pena.

De Bali nos quedamos con los paseos por las infinitas terrazas de arroz viendo el atardecer; la elegancia visual de las danzas balinesas; saborear todo tipo de cafés y tés; cenar marisco a orillas de la playa en Jimbaran y la visita a los templos Batukaru, Besakih y Ulu Watu.

Ana, Jorge y Benito.

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