Llegamos al parque nacional de Gunung Mulu en un avión no más grande que un autobús y a la aventura, sin reserva y sin saber si tendríamos alojamiento donde dormir estos cinco días.
Este lugar, famoso por albergar uno de los mayores ecosistemas mundiales y apartado de toda civilización, es lo más parecido al jardín del Edén: plantas y árboles que te envuelven hasta cubrir el cielo pintando todo de verde; mariposas de todos los tamaños y colores que se posan sobre nuestras cabezas; caracoles gigantes; ardillas diminutas; extrañas libélulas rojas... Pero al llegar la noche la sensación es completamente diferente, la oscuridad esconde todo a tu alrededor y miles de sonidos desconocidos te rodean. No es que tengamos miedo, pero la densa jungla impone mucho respeto. Además encontramos hospedaje dentro del parque, una habitación espaciosa y muy acogedora con baño (un lujo para nosotros). Desde ésta podíamos acceder fácilmente a todas las rutas, descansar y resguardarnos del sol y la lluvia.
En Gunung Mulu hemos visitado algunas de las famosas cuevas que caracterizan este lugar como la "Deer cave" donde, al atardecer, presenciamos el curioso desfile de cerca tres millones de murciélagos (este dato nos lo dieron, no los contamos) saliendo de la cueva. Otra de las cuevas que más nos impresionó fue la "Clearwater cave", no sólo por ser la más larga del mundo ( 189 km.), sino por el río subterráneo que la recorre y su belleza en general.
Otras actividades de las que hemos disfrutado en este lugar han sido: recorrer el río en longboat; pasear de día y de noche por los senderos buscando y observando animales e insectos; darnos un baño en el río Melinau; visitar la Long Iman y la Batu Bungan Longhouse... Mulu es sin duda un lugar muy recomendable y cuidado donde poder disfrutar de la naturaleza en su estado más salvaje.
Ana, Jorge y Benito.
Viajando por el sudeste asiático...
viernes, 7 de septiembre de 2012
domingo, 2 de septiembre de 2012
Kuching.
Por fin hemos llegado a la isla de Borneo, donde Barry, otro couchsurfer, nos ha alojado en su propia casa. El primer día lo hemos dedicado a visitar una reserva de orangutanes y, de casualidad, una escuela de infantil, donde además de enseñarnos las aulas se portaron fenomenal con nosotros: nos ofrecieron refrescos y dulces, nos regalaron unas tazas de desayuno, e incluso nos invitaron a acudir otro día a participar en su fiesta escolar. Como anécdota comentar que perdimos el último autobús para volver a la ciudad y, haciendo auto-stop, nos recogió una chica que resultó ser también profesora. Le agradecimos que nos acercara a una parada de taxis.
Otro día reservamos noche para hacer senderismo por el Parque Nacional de Bako, donde pudimos observar monos de diferentes especies, serpientes, mariposas gigantes, plantas carnívoras, manglares, etc. Todo ello sufriendo la alta humedad que por aquí reina. Esto sí que es auténtica selva.
Por la noche fuimos a cenar con Barry al restaurante donde trabaja y pudimos disfrutar de una de las mejores cenas del viaje.
Al día siguiente antes de coger el avión Barry nos invitó a un desayuno malayo: noodles (fideos largos) y café con leche. Quien nos iba a decir que cambiaríamos las galletas y los cereales por unos noodles a las ocho de la mañana. Para que luego digan que no nos integramos!
Continuamos nuestro recorrido por la costa norte de Borneo para visitar el Parque Nacional de Mulu.
Ana, Jorge y Benito.
Otro día reservamos noche para hacer senderismo por el Parque Nacional de Bako, donde pudimos observar monos de diferentes especies, serpientes, mariposas gigantes, plantas carnívoras, manglares, etc. Todo ello sufriendo la alta humedad que por aquí reina. Esto sí que es auténtica selva.
Por la noche fuimos a cenar con Barry al restaurante donde trabaja y pudimos disfrutar de una de las mejores cenas del viaje.
Al día siguiente antes de coger el avión Barry nos invitó a un desayuno malayo: noodles (fideos largos) y café con leche. Quien nos iba a decir que cambiaríamos las galletas y los cereales por unos noodles a las ocho de la mañana. Para que luego digan que no nos integramos!
Continuamos nuestro recorrido por la costa norte de Borneo para visitar el Parque Nacional de Mulu.
Ana, Jorge y Benito.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Singapur
Nuestra llegada a Singapur no comenzó todo lo bien que hubiésemos querido, ya que al cruzar la frontera el autobús que debía esperarnos se había marchado (y con él una chaqueta, un chubasquero y las galletas del desayuno). Sin embargo, y a pesar del incidente, nuestra estancia en Singapur ha sido muy agradable, en parte gracias a la amabilidad de su gente y a la organización que rige el país, promovida ésta por una serie de estrictas normas, como por ejemplo la de no comer chicle, no poder conducir bicis por determinados lugares (multa de 1000$), no comer ni beber en el metro (500$) ...
Uno de los sitios que más nos ha encantado ha sido Marina Bay, con sus grandes rascacielos, museos, teatros, espectáculos de luz, fuego y agua sobre el mar, conciertos gratis etc. Allí nos pasamos horas y horas haciendo fotos hasta altas horas de la madrugada. Tampoco hay que olvidar el barrio árabe; el Singapur River y la zona de Clarke Quay; Little India y la impresionante lluvia que nos sorprendió "in situ"; el templo budista de Chinatown o el contraste entre las casitas coloniales y los rascacielos.
Desde aquí también queremos agradecerle a Yinj, la chica con la que contactamos a través de couchsurfing, que nos acompañase durante dos días, explicase cosas acerca de la ciudad, nos invitase a degustar alguno de los platos típicos y nos regalase café típico malayo. Creemos que ella también se ha quedado con una buena impresión nuestra, a pesar de los kilómetros que le hicimos andar.
Por último, y como nota triste, la despedida de nuestros amigos, que debían volver a España. Les echaremos mucho de menos (y seguro que ellos también a la última mariscada que se pegaron en Singapur).
La verdad es que este destino nos ha encantado y sorprendido por igual, siendo una lástima no poder quedarnos un par de días más. Borneo espera, ahora ya sí, a los "3 rodamons".
Ana, Jorge y Benito.
Uno de los sitios que más nos ha encantado ha sido Marina Bay, con sus grandes rascacielos, museos, teatros, espectáculos de luz, fuego y agua sobre el mar, conciertos gratis etc. Allí nos pasamos horas y horas haciendo fotos hasta altas horas de la madrugada. Tampoco hay que olvidar el barrio árabe; el Singapur River y la zona de Clarke Quay; Little India y la impresionante lluvia que nos sorprendió "in situ"; el templo budista de Chinatown o el contraste entre las casitas coloniales y los rascacielos.
Desde aquí también queremos agradecerle a Yinj, la chica con la que contactamos a través de couchsurfing, que nos acompañase durante dos días, explicase cosas acerca de la ciudad, nos invitase a degustar alguno de los platos típicos y nos regalase café típico malayo. Creemos que ella también se ha quedado con una buena impresión nuestra, a pesar de los kilómetros que le hicimos andar.
Por último, y como nota triste, la despedida de nuestros amigos, que debían volver a España. Les echaremos mucho de menos (y seguro que ellos también a la última mariscada que se pegaron en Singapur).
La verdad es que este destino nos ha encantado y sorprendido por igual, siendo una lástima no poder quedarnos un par de días más. Borneo espera, ahora ya sí, a los "3 rodamons".
Ana, Jorge y Benito.
martes, 28 de agosto de 2012
Melaka
En Melaka hemos podido disfrutar de unos días de relax: hacer algunas compras, cocinar (tortilla de patatas y spaghetti), lavar ropa, recabar información sobre próximos destinos e incluso ir al cine.
Es imprescindible en esta antigua ciudad colonial darse un paseo nocturno por el centro histórico, ya que está exento de turistas y calor, y pasear por el canal donde por la mañana pudimos divisar algunos "varanos acuáticos" (el 2° lagarto más grande del mundo). También destacar su mezquita sobre el mar, en la cual tuvimos que ponernos túnicas para poder acceder a la misma, y la cantidad de trisaws curiosamente decorados que circulan por sus calles.
Abandonamos por unos días Malasia para visitar Singapur.
Melaka
En Melaka hemos podido disfrutar de unos días de relax: hacer algunas compras, cocinar (tortilla de patatas y spaghetti), lavar ropa, recabar información sobre próximos destinos e incluso ir al cine.
Es imprescindible en esta antigua ciudad colonial darse un paseo nocturno por el centro histórico exento de turistas y calor, pasear por el canal donde por la mañana se pueden divisar algunos "varanos acuáticos" (el 2° lagarto más grande del mundo). También destacar su mezquita sobre el mar, en la cual tuvimos que ponernos túnicas para poder acceder a la misma, y la cantidad de trisaws curiosamente decorados que circulan por sus calles.
Como anécdota comentar que una de las noches cenamos en Little India donde probamos un plato típico y muy picante de allí.
Abandonamos por unos días Malasia para visitar Singapur.
Es imprescindible en esta antigua ciudad colonial darse un paseo nocturno por el centro histórico, ya que está exento de turistas y calor, y pasear por el canal donde por la mañana pudimos divisar algunos "varanos acuáticos" (el 2° lagarto más grande del mundo). También destacar su mezquita sobre el mar, en la cual tuvimos que ponernos túnicas para poder acceder a la misma, y la cantidad de trisaws curiosamente decorados que circulan por sus calles.
Abandonamos por unos días Malasia para visitar Singapur.
Melaka
En Melaka hemos podido disfrutar de unos días de relax: hacer algunas compras, cocinar (tortilla de patatas y spaghetti), lavar ropa, recabar información sobre próximos destinos e incluso ir al cine.
Es imprescindible en esta antigua ciudad colonial darse un paseo nocturno por el centro histórico exento de turistas y calor, pasear por el canal donde por la mañana se pueden divisar algunos "varanos acuáticos" (el 2° lagarto más grande del mundo). También destacar su mezquita sobre el mar, en la cual tuvimos que ponernos túnicas para poder acceder a la misma, y la cantidad de trisaws curiosamente decorados que circulan por sus calles.
Como anécdota comentar que una de las noches cenamos en Little India donde probamos un plato típico y muy picante de allí.
Abandonamos por unos días Malasia para visitar Singapur.
viernes, 24 de agosto de 2012
Kuala Lumpur
Una impresionante lluvia nos dió la bienvenida a la capital de Malasia, un lugar abarrotado de gente y custodiado por altos edificios, sobre todo en la zona financiera, donde pudimos apreciar las conocidas Torres Petronas y las zonas verdes que las rodean.
Encontramos alojamiento económico en la zona de Chinatown, en la cual abundaban los puestos callejeros, entre ellos los de comida.
En nuestra visita a la KL Tower tuvimos la suerte de ver varios espectáculos de música y danza malayas, y al final de los mismos nos invitaron a compartir mesa y degustar algunos productos típicos.
Encontramos alojamiento económico en la zona de Chinatown, en la cual abundaban los puestos callejeros, entre ellos los de comida.
En nuestra visita a la KL Tower tuvimos la suerte de ver varios espectáculos de música y danza malayas, y al final de los mismos nos invitaron a compartir mesa y degustar algunos productos típicos.
martes, 21 de agosto de 2012
Georgetown.
Después de 28 días recorriendo Tailandia, abandonamos este país por motivos de visado, y nos dirigimos hacia Malasia. Esta península es un buffet multicultural de sabores malayos, chinos e hindúes; donde alberga un microcosmos que va desde paisajes de selva con plantas carnívoras, orangutanes, picos graníticos y tribus remotas hasta ciudades con rascacielos e islas con playas de fina arena. Nuevo país, nueva cultura, nueva moneda (MYR) y a saber qué nuevas aventuras nos esperan.
El primer lugar que hemos visitado en Malasia ha sido la ciudad de Georgetown, en Penang. Un lugar donde confluyen las etnias china, hinduista y malaya, y con la diversidad cultural y religiosa que ello conlleva.
Nuestros pasos nos han llevado por el barrio colonial, las casas de pescadores sobre el mar (Patrimonio de la UNESCO) y la Khoo Kongsi (casa de un clan chino).
En uno de sus múltiples puestos culinarios que asoman en sus calles hemos probado el "char kway teow", una especie de fideos de arroz con verdura, gambas, salchicha china y salsa de soja, y un helado con maiz, alubias y gelatina insípida (como leéis).
Como anécdota, cabe destacar el baile con el que deleitamos al personal (todos nos grababan con sus móviles) cuando cantaron "La Bamba", en una especie de verbena que habían montado para celebrar la entrada al séptimo mes chino.
Ana, Jorge y Benito.
El primer lugar que hemos visitado en Malasia ha sido la ciudad de Georgetown, en Penang. Un lugar donde confluyen las etnias china, hinduista y malaya, y con la diversidad cultural y religiosa que ello conlleva.
Nuestros pasos nos han llevado por el barrio colonial, las casas de pescadores sobre el mar (Patrimonio de la UNESCO) y la Khoo Kongsi (casa de un clan chino).
En uno de sus múltiples puestos culinarios que asoman en sus calles hemos probado el "char kway teow", una especie de fideos de arroz con verdura, gambas, salchicha china y salsa de soja, y un helado con maiz, alubias y gelatina insípida (como leéis).
Como anécdota, cabe destacar el baile con el que deleitamos al personal (todos nos grababan con sus móviles) cuando cantaron "La Bamba", en una especie de verbena que habían montado para celebrar la entrada al séptimo mes chino.
Ana, Jorge y Benito.
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